Un día, de camino a la escuela, un niño de 10 años descubrió a un ciervo hurgando en los botes de basura que había esparcidos por la acera.
Al acercarse, se dio cuenta de que el ciervo no había detectado su presencia hasta que hizo un ruido. En ese momento, el niño se dio cuenta de que la pequeña criatura eга ciega.

Afligido por la difícil situación y el hambre del animal, el niño lo alimentó y le deseó buena suerte. Sin embargo, para su sorpresa, al día siguiente, el ciervo estaba de vuelta, buscando comida nuevamente.
A partir de entonces, comenzaron a encontrarse en la calle todos los días.
Esta historia se publicó gracias a un usuario de Reddit, @Bluecollarclassicist.
Según él, el ciervo vivía en una zona boscosa cercana al barrio donde reside el niño (cuyo nombre no ha sido identificado) en Illinois, Estados Unidos.
La vida cotidiana de un animal ciego es bastante pesada, sobre todo si vive cerca de zonas urbanas, donde corre el riesgo de ser atropellado por vehículos y sufrir heridas graves. Muchos animales con esta discapacidad luchan por encontrar comida y acaban muriendo de hambre.

Afortunadamente, este no es el caso de este ciervo. Tras conocer al pequeño, el ciervo encontró un verdadero compañero que le ayudaba a comer y le guiaba de una acera a otra.
Una ONG de protección de animales de Illinois ofreció albergar al ciervo en un santuario de vida silvestre, donde viviría seguro, lejos de los peligros de las calles.
El niño finalmente aceptó la idea después de que su madre se lo aconsejara.

La ONG envió un remolque para recoger al animal. El día del festín, la mitad del vecindario, que para entonces ya estaba al tanto de toda la historia, se unió al niño y a su madre para presenciar el evento.
Este niño es un hermoso ejemplo de compasión y empatía, que no hizo la vista gorda ante las necesidades de un animal que necesitaba ayuda. ¡Otro ejemplo de cómo los niños tienen mucho que enseñar a los adultos!