¡Señor, bendiga a este joven y a su perro, Stormy, que rescató! Rezo por la sanación y por la alegría y felicidad continuas para este hombre y su perro.

Cuando llegó la tormenta, todos corrieron a refugiarse, excepto Ethan, de 7 años.
Bajo la fuerte lluvia, vio a un perrito atado a una cerca, luchando por mantenerse a flote bajo la crecida del agua.
Sin pensarlo, Ethan se zambulló, vadeando la inundación, con el corazón latiendo con fuerza mientras luchaba por desatar la cuerda que le había cortado el cuello.
Temblando, llevó al tembloroso cachorro a casa. Sus padres lo envolvieron en toallas junto al fuego, y pronto el perro, ahora llamado Stormy, recuperó la confianza.

Semanas después, Stormy seguía a Ethan a todas partes, durmiendo a sus pies y jugando con Max, el perro de la familia.
Cuando le preguntaron por qué lo hizo, Ethan simplemente dijo: “Si yo fuera él, querría que alguien viniera”.
Porque el coraje no siempre es ruidoso: a veces, es solo un niño bajo la lluvia que elige la amabilidad.