Cuando los veterinarios examinaron las imágenes de una perra con el abdomen distendido, se dieron cuenta rápidamente de que el pobre animal no estaba preñada y necesitaba ayuda urgente.
La hinchazón parecía deberse a una importante acumulación de líquido, probablemente relacionada con una insuficiencia hepática o renal. Sin embargo, la causa exacta solo se determinaría tras realizar más pruebas y escáneres.

La cantidad de líquido acumulado era de unos 10 litros, lo que hacía que la perra estuviera visiblemente delgada y con un malestar considerable.
Afortunadamente, cuando se drenó el líquido, la perra sintió un alivio inmediato e incluso logró dormirse, algo que no había podido hacer cómodamente en mucho tiempo.

Uno de los veterinarios comentó: «Nos quedamos en la clínica para vigilarla de cerca. Vemos que se llenan cada vez más cubos. Mantendré a todos informados sobre su recuperación».
El equipo decidió llamar a la perra Fufy. Su salud mejora constantemente y ha empezado a jugar con alegría, creando nuevos lazos y dejando atrás su pasado como perra callejera.

La renovada energía de Fufy refleja la alegría y la felicidad que ahora experimenta, marcando el comienzo de un futuro más prometedor para ella.