ENCONTRARON AL GALGO NEGRO ACURRIDO DENTRO DE UNA JAULA ESTRECHA CON UN BOZAL DE PLÁSTICO. h

Cuando los rescatistas vieron a la perra por primera vez, pensaron que estaba muerta.

Así de quieta estaba.

Me encontraba doblado en la parte trasera de una estrecha jaula de metal, bajo una tira de luces de servicio tenues, en un cobertizo que olía a moho, óxido y basura vieja.

Có thể là hình ảnh về chó

No ladrar.

Nada de rascarse frenéticamente.

No hubo un intento desesperado de abalanzarse hacia la puerta abierta.

Era simplemente una galga negra atigrada, acurrucada sobre sí misma con tanta fuerza que parecía menos una criatura viva y más algo olvidado y dejado a rigidizarse en la oscuridad.

Entonces se abrió un ojo.

Despacio.

No con esperanza.

No con alivio.

Simplemente concienciación.

Sabía que alguien había llegado.