En las afueras de Nápoles (Italia), un maquinista encontró a una perrita tirada en las vías. Su cuerpo estaba cubierto de heridas y tenía las patas traseras rotas, signos de maltrato severo. La llamaron Luna.

Según el grupo de rescate Angeli degli Animali, Luna fue golpeada y abandonada por su anterior dueño. Cuando la encontraron, apenas respiraba, temblaba, pero aún intentaba mover la cola cuando la gente se acercaba.
Los veterinarios la operaron de urgencia para reimplantar los huesos. A pesar de tener solo un 30 % de posibilidades de sobrevivir, se recuperó milagrosamente. Ahora, Luna tiene un nuevo hogar en Milán, donde recibe amor y cuidados a diario.

“La dejaron en las vías de la muerte, pero aún creía que la salvarían”, dijo Giulia Moretti, madre adoptiva de Luna.
De la oscuridad del abuso, Luna encontró la luz de la bondad.
