Esa mañana no llovió mucho.
Todo empezó con unas semillas diminutas.
Delgado.

Frío.
Cayó sobre la calle como una niebla lúgubre, cubriendo todo el callejón.
Entonces, en menos de media hora, la lluvia se intensificó.
La basura mojada se adhería a la acera.

Hojas muertas pegadas al charco de agua.