La gente pensaba que Mika simplemente dormía entre las flores blancas…h

Esa mañana, el cementerio no estaba nada frío.

Pero cualquiera que se pusiera frente a Mika sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

No por miedo.

Por el silencio.

Un silencio tan absoluto, tan profundo, como si el mundo entero supiera que algo sagrado acababa de llegar a su fin.

Có thể là hình ảnh về chó

Mika yacía sobre la manta rosa que había sido cuidadosamente extendida en el suelo.

Las flores blancas cubrían sus hombros y su espalda.

Unas cuantas margaritas amarillas yacían cerca de la base del árbol, brillando como los últimos rayos de sol tras un largo viaje.

A lo lejos se veían cruces blancas.

En línea recta.

Silencioso.

Paciente.

Arriba, las ramas del árbol se mecían suavemente.