El callejón era tan estrecho que dos personas apenas podían pasar sin tener que ponerse de lado.

Sus paredes estaban manchadas de un color oscuro debido a años de lluvia, humo y abandono.
El hormigón bajo nuestros pies estaba partido por largas grietas que corrían como ríos secos a través del suelo.
La basura se acumulaba donde el pavimento descendía.

Papel viejo.
Botellas de plástico.
Trozos de cartón rotos.
Cáscaras de fruta podridas.
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