La perra madre estaba tan hambrienta que apenas podía levantar la cabeza junto a la acera…h

La carretera era de esas que nunca duermen.

Incluso en la hora más tranquila de la tarde, seguían pasando motores.

Los triciclos pasaban zumbando.

Las motocicletas se deslizaban por los estrechos huecos.

Los coches reducían la velocidad cerca de la esquina y luego volvían a acelerar, como si toda la ciudad siempre llegara tarde a algo.

Không có mô tả ảnh.

El polvo se levantaba de la acera en pequeñas ráfagas.

El calor se extendía sobre el asfalto.

Y al margen de todo ese ruido, apretada entre la cuneta y un muro en ruinas, yacía una perra madre sobre dos trozos de cartón aplastados.

Había elegido el trozo de sombra más pequeño que encontraba.

No fue suficiente para calmarla.

Lo justo para evitar que el sol incida directamente sobre los cachorros.

Eso por sí solo bastaba para que cualquiera que prestara atención supiera qué clase de madre era.

El cartón había formado parte de una caja de reparto.