Clara ya había visto perros heridos antes.

Demasiados.
Perros atropellados por coches.
Perros con cuerdas incrustadas en el cuello.
Los perros murieron de hambre hasta que sus cuerpos quedaron con un aspecto incompleto.
Los perros eran abandonados con tanta frecuencia y de forma tan descuidada que incluso la amabilidad despertaba sospechas entre ellos.

Pero ella nunca había visto nada igual.
Salió de la luz polvorienta al borde de la carretera justo cuando el sol comenzaba a ponerse y a ponerse el atardecer.